5 millones de dólares por El Aissami ¿Y a nosotros, qué?

Conversaba por estos días con el analista, presidente de la firma encuestadora Datanálisis, Luis Vicente León y, a propósito de debatir los efectos de las sanciones generales, financieras y petroleras sobre el régimen venezolano, no nos pusimos de acuerdo.

El analista dice que este tipo de sanción no cambia gobiernos y más bien empobrece a las naciones sobre los que recae. Yo creo que frente a un proceso de expoliación de los tesoros de la nación, como ha sufrido Venezuela, proteger los activos de la nación pasa por este tipo de restricciones y, además, se logra aminorar la capacidad de maniobra de una gente que todo lo ha hecho a punta de “realazos mal habidos”.

Luis Vicente fundamenta su rechazo en las experiencias de Cuba, Irán, Siria y otras naciones en las que los regímenes han perdurado y los pueblos han sufrido más. Tiene su punto. Por eso vale la pena el debate.

Pero ha estado de acuerdo con las sanciones de tipo personal, esas que me ha contado son mencionadas por la Organización de Naciones Unidas, ONU, como sanciones inteligentes. En el caso de Venezuela, las del Departamento del Tesoro contra particulares del régimen madurista, sus presuntos testaferros también; quienes enfrentan congelamiento de fondos, embargo de bienes muebles e inmuebles y tanto más, a propósito de haber violado gravemente los derechos humanos, o haberse involucrado en delitos como el narcotráfico y el lavado de dinero.

De fondo, lo importante a aclarar es si las sanciones pueden ser elemento desencadenante de la salida del poder de Nicolás Maduro y sus colaboradores. Si pueden finalmente conducir también a una transición que culmine en la celebración de elecciones libres de verdad. Repito, yo creo que ambas modalidades suman.

Este lunes 18 de noviembre nos hemos topado con la posibilidad de que Estados Unidos coloque precio a la captura de uno de los más relevantes personajes del régimen madurista, el exvicepresidente ejecutivo y actual ministro del área financiera, Tarek El Aissami.

El delegado del gobierno de Donald Trump para asuntos de negocios con Venezuela, James Story, quien por la ruptura de relaciones despacha desde la capital de Colombia, ha dicho a Caraota Digital que se piensa establecer por El Aissami una recompensa que alcanzaría los 5 millones de dólares.

Y ya, colocando a un lado la opinión del analista León, quien está de acuerdo con este tipo de medida por sus efectos de presión para la realización de unas elecciones creíbles y competitivas; no es bajo el número de personas que frente a noticias así, más bien se angustian. Se señala que mientras más de acose a los chivos del régimen, más se atornillan. Que son fieras amenazadas. Que al final preferirán morir o matar, porque no tuvieron ninguna otra salida. Hay un punto ahí también para debatir.

Sin embargo, el efecto coletazo de una medida así como la anunciada contra El Aissami, es quizás lo más interesante por esperar y por medir. ¿Cuántos, mirándose en esos espejos, preferirán no seguir acompañando a un grupo que arrebata las posiciones de poder y que acaba con lo que queda de los menguados recursos en Venezuela?

El caso de el exvicepresidente, viene de haber sido el señalamiento más directo que le hicieran hace un par de años a una figura tan cercana a Maduro: incurso en narcotráfico y poseedor de inconmensurables fortunas.

Valga resaltar que la posibilidad de establecer recompensa, se conoce apenas a tres días de que el jefe del Comando Sur estadounidense, el Almirante Craig Faller, en una declaración que incluía llamados a los militares venezolanos para que respetaran el derecho ciudadano a protestar, presentó un informe según el cual el tráfico de narcóticos desde o por el territorio venezolano, se incrementó en al menos 50 por ciento.

Y tal noticia se registra en la misma fecha en que el presidente del partido Vox de España, Santiago
Abascal, echa gasolina a las brasas vivas del caso del exdirector de contrainteligencia del régimen
venezolano, el general Hugo Carvajal, mejor conocido como el «Pollo» Carvajal.

Abascal logra mayor combustión del caso al señalar que se debe investigar la presunta participación del líder del Partido Socialista Español, Pedro Sánchez, en la fuga de un pollo de cuyo cantar podría terminar de sacarse todos los tickets de sanciones, el gobierno madurista. Dicen. Eso dicen. Muchos dicen eso.

La sanción puertas adentro, la de los ciudadanos, difícilmente puede ser cosa distinta a negarle a
Maduro el disfrute de una normalidad en el país. Y por eso la agenda de movilizaciones, de protestas, de concentraciones, así no terminemos de comprenderlas, así no se expliquen con mayor detalle, nos debe encontrar a todos como los boys scouts, siempre listos.

Y así lo nieguen, los integrantes del madurismo siguen temerosos a la bola que se les pueda formar en Venezuela, en la que cada problema y cada queja suma y cuenta. Tanto es así, que si los estudiantes han convocado para el próximo jueves 21 una marcha a Fuerte Tiuna,  este mismo lunes, Diosdado Cabello ha convocado a una cosa que llama movilización cívico militar a Los Próceres, es decir, al mismo lugar.

Ese es el reporte de este tiempo y de esta hora: aprietan las sanciones generales, agravan las
sanciones personales y, si formamos la tormenta legítima y perfecta puertas adentro, con la agenda de protesta sostenida, bastará esperar cuántos se bajan de la mula roja. Igual número al que Maduro ya no podría comandar para echarle plomo al pueblo.

Es la pura verdad.

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