Ejercicio supervisado para aliviar el dolor

Foto: Caraota Digital

María Laura García

Periodista

Lamentablemente son muchos los que viven su día a día afectados por un dolor crónico y los
más comunes son los de espalda o musculares y es común que ante la palabra o la sensación
de dolor, lo primero que se nos venga a la cabeza sea el reposo como opción para evitar que
este aumente.

Y si, ciertamente, muchos dolores ameritan quietud plena, pero existen otros, en los cuales
el reposo absoluto puede exacerbarlos, como el de espalda que les comenté. Un ejemplo
claro somos mi mamá y yo, las dos tenemos dolores en la zona lumbar por lesiones de tiempo
atrás en mi caso y en el de ella, por su proceso normal de envejecimiento; pero en ambas la
falta de movimiento e higiene postural, nos complica y aumentando las molestias.

Por tanto, debemos mantenernos activas, yo haciendo ejercicios claro está, los que no incrementen mi problema y ella, haciendo fisioterapia y/o actividad física que le baje la inflamación gracias
a la producción de endorfinas más que le otorguen la fortaleza o fuerza perdida.

Siempre es bueno, consultar con un médico deportivo (fisiatra) y un fisioterapeuta sobre
las rutinas y movimientos que puedan ayudarnos a aliviar las dolencias crónicas. Créanme e
ejercicio bien realizado es una herramienta mágica para llenarnos de bienestar.

¿Cómo combatir tu dolor crónico con menos reposo?

Un punto importante, es tener claro cuándo un dolor puede catalogarse como crónico y se le
considera así si este ha durado más de un mes. Por ejemplo, si tienen más de tres meses
con una molestia y esta implica además fatiga, ansiedad, depresión y una mala calidad de
vida, deben buscar ayuda especializada para determinar la causa y de la mano del médico
también desarrollar un plan de acción que incluya el tratamiento para eliminarlo si se puede
y si no, decidir las medidas paliativas para calmarlo, entre las cuales puede estar el
ejercicio.

Ejercicio como herramienta…

Mantenerse activo es tan importante para la salud como saber cómo y cuándo descansar, ya
que existen nuevas maneras de atender al dolor directamente e incluso para combatir
problemas asociados.

Ahora bien, la pregunta sería cuáles son las mejores disciplinas y/o los ejercicios para
intentar que tanto sus músculos como las articulaciones sientan menos molestias, por eso y
como ya les escribí, deben hablar con su médico sobre el tipo de ejercicio adecuado para
ustedes, tomando en cuenta el tipo de dolor, el nivel de aptitud física y las actividades que
disfruten.

A mi me parece que una caminata puede resultarle fantástica a muchos, pues si su dolor
crónico se los permite, activarse es la forma perfecta de ejercitarse cardiovascularmente trasladando las “cargas”, reduciendo la rigidez más el dolor en los músculos y lasarticulaciones.

¿Por qué? Porque caminar aumenta el flujo sanguíneo, lo que incrementa la
energía y merma la neuroplasticidad cuando la sangre oxigenada es bombeada al cuerpo.
Otra actividad física muy terapéutica es la natación. La flotabilidad del agua puede ayudar
si se sufre de dolor músculo-esquelético o articular.

Para la mayoría de las personas, nadar o hacer ejercicio en el agua puede contribuir a relajar los músculos, mejorar la condición cardiovascular, incrementar la fuerza muscular y la flexibilidad. También fortalece y trabaja los músculos claves en la espalda, hombros, piernas, torso, e incluso favorece la ya mencionada neuroplasticidad.

Muchos prefieren el yoga y son adictos a esta práctica, les confieso que yo aún no me he
dejado seducir y aunque hay movimientos que pueden ser demasiado extremos para algunos,
porque involucran tanto la columna vertebral como otras articulaciones, de acuerdo a
especialistas, las técnicas de respiración practicadas en el Yoga pueden ser súper útiles
como por ejemplo, las de estiramiento y fuerza aplicadas en este sistema de
entrenamiento.

Pero eso sí, mucho cuidado, porque es necesario saber que esta disciplina
amerita la supervisión de alguien especializado que conozca de su condición y dolor.
Por último, también puede resultar válido el pilates. El pilates realizado con la guía
(supervisión) de un conocedor, ayuda a los que presentan molestias lumbares, como yo,
porque permite obtener resistencia, estabilidad, mejor postura, equilibrio y reduce las
molestias.

Finalmente, ya lo saben, no siempre el reposo ayuda, busquen el apoyo de expertos más ejercítense de manera adecuada y constante para alejar de su cotidianidad, o mitigar, ese dolor crónico que le resta calidad de vida.

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